¿AÚN NO CONOCES LORCA Y SU SEMANA SANTA?

Lorca es la tercera población más importante de la Región de Murcia. Una ciudad que es el término municipal más extenso de España después de Cáceres.

Es conocida por su arquitectura barroca, por su castillo y por sus maravillosas iglesias, aunque sin duda lo que más destaca de ella son sus procesiones de Semana Santa, declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional. Sin embargo y por desgracia, la mayoría han oído hablar de Lorca en los informativos por su desgraciado terremoto en 2011, del que aún continúan recuperándose.

La Casa de las Columnas con una portada barroca.

 

También se le llama “la ciudad de los cien escudos”, mientras que su nombre original (Eliocroca) toma el título de “ciudad del sol”.

 

Colegiata de San Patricio, un edificio de arquitectura renacentista.

 

Pero ahora que estamos ya a las puertas de la Semana Santa, nada mejor que hablar de ella mostrárosla para que la conozcáis un poco y os acerquéis a verla. Monumental y barroca, declarada ciudad noble en 1442 y convertida durante unos días en una Jerusalén. Cuando llega la noche revive el Antiguo Testamento, es como entrar en el túnel del tiempo.

Durante algo más de una semana, las calles de Lorca se transforman, huelen a flores frescas, a tierra, a caballos, a pasión. Es una Semana Santa diferente, donde mientras callejeas puedes encontrarte con soldados romanos.

 

Las cuadrigas y los personajes bíblicos e históricos se mezclan con las imágenes religiosas barrocas de gran belleza, la mayoría Salzillos con unas caras y unas miradas que consiguen emocionarte.

Cleopatra, Nerón y hasta el mismísimo diablo desfilan en fastuosas carrozas recreando escenarios de la antigüedad. Sus procesiones se definen como bíblico-pasionales y se remontan a finales del siglo XIX. Todo parece una gran superproducción de Cecil B. de Mille como “Ben Hur”.

 

La ciudad entera se divide en dos colores, blanco y azul y no existe término medio. La Virgen de la Amargura (blanco) y la Virgen de los Dolores (azul), arropadas por su gran número de seguidores y cofrades que trabajan todo el año preparando sus mejores galas, sus maravillosos mantos bordados en oro y seda, puntada a puntada y toda una puesta en escena en la que no falta ni un solo detalle. En el fondo no pueden vivir el uno sin el otro, si miramos atrás no podría existir el blanco sin azul y viceversa.

 

Este año conocí una bellísima anécdota, cuando comenzaban a poner en marcha las procesiones, los cofrades blancos comentaron la posibilidad de no poder procesionar, ya que aún la iglesia donde está La Amargura se encuentra llena de andamiajes, por su todavía recuperación del seísmo, ante esta dolorosa noticia, el paso azul daba un paso adelante y se ponía al lado de su “enemigo”, comentando que si los blancos no hacían la Carrera, ellos tampoco, algo maravilloso que demuestra el corazón de todas sus gentes.

 

Virgen de la Amargura del Paso Blanco.

Esos días todo gira alrededor de los actos procesionales y la ciudad entera de parte en dos bandos, donde se grita, se canta y se jalea hasta caer en la extenuación. La adrenalina aumenta a cada paso y allí nadie resulta forastero.

En una larga avenida, se colocan gradas a ambos lados, por allí desfila todo el recorrido aclamado y vitoreado por todos los espectadores, a la que se le conoce como La Carrera. Cada cual aplaude al suyo, mientras pasan las carrozas, corren los caballos, giran las cuadrigas y compiten en una guerra sin cuartel en la que es difícil averiguar quien termina siendo el ganador. Pero llega el momento de los tronos de las imágenes religiosas y allí surge el respeto al bando opuesto. Sus esculturales vírgenes de ricos mantos, sus lujosos estandartes, del que hay que destacar su “Oración en el Huerto”, popularmente el paño de flores y que pertenece al paso Blanco.

 

Virgen de los Dolores, del Paso Azul.

Quienes lo descubren por primera vez, no salen de su asombro, no parpadean, notan como su corazón vibra con intensidad, disfrutan implicándose al máximo y aseguran regresar al año siguiente. Durante esos días viven una auténtica Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

 

Cada año los pasos y sus cofrades, se va superando a pesar de los problemas surgidos durante estos dos últimos años en los que la ciudad ha sufrido en sus carnes el desastre. No podemos olvidarnos de otros pasos que han surgido con mucha fuerza y hermosura como el Paso Encarnado, cuyos fieles en su mayoría residen en el “barrio”, arropado por los blancos y el Paso Morado que año tras año se refuerza y se llena de seguidores, como un hijo aventajado de los azules. Y un tercero añadido, la Curia.

La primera procesión comienza el viernes de Dolores y la última el domingo de Resurrección. Mientras tanto se producen también los conocidos como “encuentros”, definidos como una especie de “careo de tronos” acompañados de saetas y música sacra. Y por supuesto una subida al calvario cargada de intensidad y emoción.

Como todo lo que digamos queda escaso, hemos incorporado un vídeo que la ciudad de Lorca ha presentado este año en FITUR, la feria de turismo. Si entráis comprobaréis que aún hay mucho más por ver y disfrutar en esta ciudad cargada de historia y vida.

https://www.youtube.com/watch?v=C0Er40naqpE&list=PLm91JtU6tZ9TKaNKyFvk5PJ6X2IGNjcoI

LORCA

http://www.lorcaturismo.es/fiestas/semanaSanta.asp
http://www.elpasoblanco.org

http://www.pasoazul.com

Por Maite Matallana

 




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