El tercer lunes de enero es el día más triste del año. El Blue Monday, como se le conoce popularmente, simboliza la vuelta a la rutina tras las fiestas y un momento de menor energía emocional. En este contexto, muchas personas buscan pequeñas ideas y planes que les ayuden a sobrellevar este día y a hacer que la vuelta a la rutina resulte un poco más llevadera.
“El ocio y los planes son una herramienta para cuidarnos. Las experiencias que se viven a solas o de forma compartida tienen la capacidad de influir en cómo nos sentimos”, señala Fernando Pastor, cofundador de IKONO. Y añade, “en los últimos años, el concepto de bienestar ha evolucionado hacia un enfoque más amplio, que pone el acento no solo en la salud física, sino también en la conexión emocional y el autocuidado. Así, propuestas que invitan a salir de la rutina, a explorar nuevas sensaciones y a dedicar tiempo a uno mismo ganan cada vez más relevancia”.
Conscientes de que el Blue Monday (y enero en general) puede hacerse un poco cuesta arriba, desde IKONO proponen cuatro ideas para transformar este día asociado a la rutina y al cansancio emocional en un momento de desconexión y disfrute:
1.Volver a jugar
Hay algo que se queda por el camino cuando crecemos: la capacidad de dejarnos llevar, de probar sin expectativas y de sorprendernos sin pensar demasiado en el resultado. Volver a jugar es, en el fondo, recuperar esa curiosidad que a veces se pierde entre prisas y rutinas. Desde montar un Lego o hacer un puzle hasta experiencias inmersivas que permiten jugar con los cinco sentidos. En ese sentido, una de sus salas estrella entre el público adulto (y también el infantil) de IKONO es su piscina de bolas, que según reconocen los visitantes del espacio, los transporta a esa época de celebraciones en los parques de bolas cuando eran más pequeños. Y es que, todo vale cuando se trata de reconectar con la espontaneidad y recordar que la vida adulta también tiene espacio para la ligereza.
2.Regalarse un rato sin pantallas
Vivimos con el móvil en la mano y la cabeza llena de notificaciones, pero basta con apagar la pantalla un rato para darse cuenta de todo lo que dejamos en pausa. Volver a un libro que teníamos a medias, escuchar un pódcast con calma o sentarse alrededor de una mesa para jugar a las cartas son pequeños gestos que, sin hacer ruido, ayudan a desconectar del mundo digital y a reconectar con el presente.
3.Mancharse las manos
Cocinar sin prisas, pintar aunque no seamos artistas o crear algo desde cero tiene algo casi terapéutico. Las actividades manuales nos obligan a bajar el ritmo, a concentrarnos en lo que tenemos delante y a dejar fuera, aunque sea por un rato, la lista interminable de pendientes. Son esos momentos en los que el tiempo parece pasar de otra manera.
4.Mover el cuerpo para despejar la mente
No hace falta preparar una maratón para notar los efectos. A veces basta con salir a caminar, subir unas escaleras más de lo habitual o apuntarse a esa clase que llevamos meses posponiendo. El ejercicio, ya sea al aire libre o en interiores, sigue siendo una de las formas más sencillas y efectivas de activar cuerpo y mente… Y de cambiar el ánimo casi sin darnos cuenta.
“A veces no se trata de grandes cambios, sino de permitirnos parar y mirar las cosas desde otro lugar. En IKONO diseñamos experiencias para que las personas puedan reconectar con la emoción, la creatividad y el disfrute, también en días que se perciben como más cuesta arriba”, explica Fernando Pastor, CEO y cofundador de
