TIPS PARA PROTEGER TU COCHE DEL FRÍO

Las temperaturas extremas y los coches no se llevan bien. Por eso, cuando llega el invierno y nos vemos obligados a dejar nuestros vehículos a la intemperie, expuestos a temperaturas por debajo de cero, conviene tomar una serie de precauciones básicas que protejan su ‘salud’ y permitan que nuestra experiencia de conducción, sobre todo a la hora de iniciar la marcha, no se vea condicionada por el frío.

Los expertos de Alquiber, compañía española fundada en 2000, líder en el negocio del renting flexible orientado a grandes empresas, pymes y autónomos que necesiten vehículos para desarrollar sus planes de negocio, acostumbrados a controlar temperaturas extremas en el interior de su flota de vehículos con isotermos frigoríficos reforzados y clasificación IRFCX, saben bien que, fuera de estos entornos especializados, someter su mecánica a temperaturas por debajo de -10ºC puede provocar daños prácticamente irreparables, como la congelación del líquido del circuito de refrigeración.

Pero, además, los coches disponen de muchos más componentes susceptibles de averiarse con el frío, como el parabrisas, los limpiaparabrisas y las cerraduras. Por ello, han decidido poner a disposición de todos aquellos que no tienen la posibilidad de guardar sus vehículos en un garaje una serie de medidas y consejos sencillos para proteger nuestros vehículos de las perjudiciales consecuencias de exponerlos a las distintas circunstancias que acompañan a las temperaturas más frías.

Una lona

La mejor manera de proteger el coche del frío es utilizar una lona que lo cubra completamente, de ese modo se evita la congelación de las piezas y se protege al vehículo contra agresiones como el granizo. Hay modelos que se adaptan a todo tipo de vehículos, y son realmente fáciles de colocar gracias a la goma autoajustable que suelen llevar. Si no te convence esta solución por antiestética, también puedes optar por usar una lona solo para la zona del limpiaparabrisas (disponibles desde 5 a 20 euros) que evitará que tengas que rascar el hielo y no destacará tanto como una lona completa.

Limpiaparabrisas

Si las lonas no te convencen, puedes al menos dejar levantadas las gomas del limpiaparabrisas, así evitarás que se congelen en la luna y resulten inservibles. Otra opción es utilizar unos tapones de corcho para evitar que estén en contacto directo con el parabrisas y queden adheridas a él por el hielo. De esta forma, evitarás que la goma se endurezca y se cuartee mucho antes de la cuenta por culpa de las heladas. El líquido del limpiaparabrisas también es importante. Asegúrate de que no lo has rellenado solo con agua, ya que entonces se congelará muy fácilmente y no cumplirá su función.

Batería

La batería es uno de los elementos del vehículo más susceptibles al frío y es la causante de que, tras una noche de heladas, el coche no arranque adecuadamente. Para evitar estas situaciones, comprueba la antigüedad de la batería, y si ha cumplido su vida media de uso, es mejor que la reemplaces al primer signo de agotamiento. Es importante saber que partir de los 4 años las baterías suelen perder efectividad.

Líquido refrigerante

Casi todo el mundo comprueba el nivel del líquido refrigerante. Sin embargo, esta tarea no es suficiente: también es necesario asegurarse de que no está caducado, ya que con el uso va perdiendo sus propiedades. Normalmente, el anticongelante se presenta como un líquido de un color vivo, pero si este se ha puesto translúcido, ha perdido intensidad, o está ennegrecido, debes cambiarlo cuanto antes. Lo mejor es vaciarlo y reponerlo todo para evitar sorpresas. El líquido del circuito de refrigeración puede congelarse a partir de -20ºC. Sin embargo, con el paso del tiempo va acumulando impurezas que hacen subir su punto de congelación. Por eso es recomendable el purgado de circuito y la sustitución completa cada cinco años como mucho.

Cerraduras

Cuando las temperaturas bajan mucho, el mecanismo de las puertas se puede congelar. En este caso, no es nada recomendable utilizar la fuerza bruta para tratar de abrir el coche, dado que se podría dañar el mecanismo. Lo recomendable es utilizar alcohol, o incluso un secador de mano para abrir las puertas sin forzarlas. Para eludir definitivamente el problema, existen unos aerosoles lubricantes con los que evitarás su congelación.

En ralentí

El frío afecta también al interior del coche, y especialmente a los líquidos. Si se inicia la conducción cuando el aceite, el líquido de dirección, y el líquido de los frenos están aún demasiado fríos, se podrían dañar algunas piezas importantes. Antes de lanzarte a la carretera, mantén el vehículo en ralentí unos minutos para que pueda calentar toda su mecánica. Además, si tienes que dedicar unos minutos a quitar el hielo del parabrisas, lo mejor es arrancar el coche antes de empezar a rascar y poner la calefacción para que las lunas se vayan calentando por su parte interior.

Accesorios

Si mantienes en el coche un pequeño kit con los accesorios que necesitarás para hacer frente al invierno, será mucho más fácil poner a punto tu coche por las mañanas. Lo más recomendable es llevar una rasqueta para retirar el hielo de las lunas, así como algún producto descongelante para emergencias. Los líquidos descongelantes son muy cómodos porque actúan de manera inmediata, pero acaban disolviendo las gomas y dañando el coche con el uso habitual. En este ‘kit’ tampoco pueden faltar unos guantes y otros accesorios que podrías necesitar, como las cadenas, una manta, y una lata de aceite y combustible.

 




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