Matronatación: Una experiencia acuática de padres e hijos

La matronatación es una aventura afectiva y placentera de los bebés en el agua. La natación del bebé es sobre todo una estimulación acuática del niño junto al padre o la madre. Consiste principalmente en conseguir que el bebé haga algunos pequeños ejercicios en el agua haciendo más fuerte si cabe los lazos de los peques con sus padres.

El recién nacido pasa sus nueve primeros meses de formación en el vientre de su madre rodeado de agua, su crecimiento y desarrollo va ligado en todo momento al medio acuático, por esta razón a los cuatro meses cuando ya ha madurado su sistema inmunológico, pueden comenzar a disfrutar en el agua de esa relajante experiencia.

El bebé es pequeño, aún no camina y el agua le ofrece la posibilidad de moverse con bastante libertad ayudándole a empezar a desarrollar su coordinación motriz.

La natación a tan temprana edad ayuda a fortalecer el corazón y los pulmones. El ejercicio que el neonato desarrolla en el agua aumenta la capacidad de oxigenación. Pero lo cierto es que sus beneficios son muchos más por ejemplo:

– El agua estimula la capacidad de juego del niño

– Fortalece el sistema inmunológico

– Mejora la relación y al conocimiento mutuo de bebé-papá, bebé-mamá

– Contribuye a que el bebé se relacione mejor y comience a relacionarse fácilmente

– Desarrolla las habilidades de flotar y de aprender a girarse como pez en el agua

– Ayuda al bebé a relajarse de manera natural

– Aporta seguridad al pequeño

Bajo la opinión de expertos infantiles la temperatura de unos 32 grados del agua de la piscina es óptima para realizar actividades, por supuesto la piscina debe ser cubierta y climatizada que cumpla con todos los requisitos sanitarios y de limpieza necesaria. Sobre cuando es el mejor momento para comenzar con la matronatación también existen opiniones, hay quien dice que con 4 meses ya están listos para acudir a la piscina, pero hay escuelas que hasta los 7 meses no los aceptan. Otros dicen que si se espera hasta los 9 meses, el bebé comienza a perder reflejos incluso puede adquirir ciertos miedos incluso fobias a la hora de querer más adelante enseñar a nadar al niño.

Las primeras sesiones en la piscina son cortas y se irán poco a poco aumentando hasta que sean de unos 20 minutos como máximo. La realidad es que cada niño será el que elija la hora de la clase, ya que deberá ser una hora en la que el peque no tenga ni que comer, ni dormir así no se le romperá sus horarios habituales, no convirtiéndose en algo que perturbe su paz y desarrollo.

Aunque sus beneficios sean enormes, es aconsejable que cada mamá consulte al pediatra antes de acudir a la piscina y una vez decidido se compruebe que el recinto cumple con todo los necesario en cuanto a medidas de limpieza y protección, así como comprobar que las personas que imparten las clases están debidamente cualificadas para trabajar con niños, no puede hacerlo cualquiera se  requiere de una experiencia probada.

 

La bebé se va relajando poco a poco en el agua, se siente segura al estar rodeada de los bracitos de papá.

Pero… ¿Cómo es ese primer día de piscina?

El bebé llegará por primera vez y necesitará aclimatarse al ambiente, a la temperatura, el ruido y la gente. Hay que pensar que es casi seguro que el pequeño comience la clase con el papá o la mamá pero no en solitario, en el agua habrá otros compañeros. Los monitores ayudarán en este caso al papá cogiendo al bebé mientras que este se mete en el agua, después se abrazará al chiquitín y mojándole poco a poco se le irá hablando con voz suave para que el niño esté tranquilo y que se vaya adaptando para que poco a poco pille el gusto por el agua, como algo relajante y divertido. La realidad es que el padre es el que se convierte en el verdadero profesor, por lo que no debe nunca presionar o forzar al bebé, hay que recordar que las clases no son para enseñarle a nadar, lo más importante es que al final de la clase la experiencia resulte totalmente positiva para que se tengan ganas de regresar el próximo día y volver a disfrutar del remojón.

Mediante los ejercicios que se van realizando, irá mejorando la psicomotricidad facilitando el aprendizaje del bebé en el gateo y en facilitar los movimientos del niño.

Encontrarás muchos sitios donde poder acudir a practicar matronatación con tu bebé, en concreto de vamos a facilitar alguno de Madrid.

Madrid:

WellSport Club

Avenida del Doctor Federico Rubio y Gali, 59

Telf: 91 398 17 15

Correo: general@ wellsportclub.com

Los Nogales Spa&Wellness

C/ Isla Malaita, 10

Zona Puerta de Hierro

Telf: 91 316 90 87

información.phierro1@ los nogales-spa.com

BabyGim

C/Ciudad Real, 7

28223-Pozuelo de Alarcón (Madrid)

Telf: 91 352 03 33

www.babygim.com

Por Maite Matallana




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