DESDE MI RINCÓN…

Hola de nuevo. Vuelvo a pasarme por Tentaciones de Mujer y, desde “La Gramola de Sasha”, os iré mostrando cositas de mi vida que espero os resulten interesantes.

 

Sufro agorafobia y, como imaginaréis, mi vida era y es muy limitada, pero hace unos meses decidí ponerme en manos de un gran profesional y empecé a salir adelante. Este problema me privaba y me limitaba a la hora cuidarme físicamente. No podía ir a ninguna clínica o centro estético por miedo. Mi imagen la iba dejando atrás, no me cuidaba, y eso me llevaba a sentirme aún más triste. Pero un buen día (bendito día) se puso en contacto conmigo el Doctor Fernández León para ofrecerme un aumento de labios en su clínica FLg. Este profesional me había escuchado decir por Instagram que deseaba muchísimo hacerlo y me lo propuso. Bueno, hasta aquí mucha ilusión… pero llegó el miedo. Ir hasta la clínica sin ser acompañada de mi persona de seguridad me hacía sentirme muy nerviosa. Yo tenía la idea de que iría a la clínica, vería a un señor médico que no tenía ni idea de lo que me pasaba y que posiblemente lo vería como una tontería, así que me inyectaría y listo. Pero no fue así…

Cuando llegué a FLq junto a mi hija, me recibió una chica maravillosa con una sonrisa que se notaba debajo de su mascarilla. Se llamaba Esther. Nos tomó la temperatura, nos ofreció gel en las manos y, a continuación, llegó la sorpresa. El Doc (así lo llamo yo) apareció y lo primero que me dijo fue: “Qué valiente has sido que has venido…”. Eso ya me dio una seguridad infinita y me hizo sentirme orgullosa.

Me tumbé en la camilla y Esther me hizo una limpieza maravillosa que me hizo relajarme. ¡Yo! ¡Relajada! Para quien me conozca sabe que eso es un milagro.

Mientras me hacía efecto la anestesia del labio, hablábamos, yo más que Esther (apenas la dejé hablar, jejeje). Después entró Ramón, al que ya considero parte de mi familia. Y sí, sacó sus agujas con un producto espectacular. Todo fue rápido, sencillo, natural y profesional. Cuando me di cuenta tenía unos labios preciosos y eso me motivó muchísimo a seguir visitando la clínica.

Much@s os preguntaréis qué tiene que ver la profesionalidad de el equipo FLG con mis fobias. Os explico… Si no me hubiesen tratado con tanto cariño, normalizando mis miedos, no hubiese vuelto. En este centro no eres una paciente más, cada paciente es un mundo, y a cada un@ nos trata como nuestra salud lo requiere. Eso es mucho más que un plus. Me sentí cómoda, tranquila, como en casa. Disfruto cada vez que voy. Es como entrar en casa de unos amigos que te dicen lo que debes o no hacer. El doctor en ningún momento me anima a hacerme algo que no necesito, todo lo contrario.

Tanto su esposa como él son auténticos profesionales que sólo te hablan de lo que es absolutamente necesario para tu bienestar.

Por supuesto (¡Cómo no!), os dejo una foto de mi cambio y una invitación a que conozcáis la clínica. Desde mi rincón os digo que estar junto a ellos es la experiencia más bonita de mi vida.

 

 

 




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