CÓMO RELACIONARSE BIEN CON EL SOL

¿Debemos seguir informando sobre los peligros de la exposición al sol o estamos creando un alarmismo injustificado? El Doctor Ángel Pizarro, dermatólogo de reconocido prestigio y responsable de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de Clínica Dermatológica Internacional, responde a algunas de las preguntas que más nos planteamos cuando se acerca el verano y nos ofrece algunos consejos muy útiles para tomar el sol de forma responsable y saludable, sin poner en peligro nuestra salud. 

 

¿ES PELIGROSA CUALQUIER TIPO DE EXPOSICIÓN SOLAR?

La respuesta es NO. Para la mayoría de nosotros, una exposición solar moderada no sólo no es peligrosa sino que puede ser beneficiosa para nuestra salud. Directamente, porque favorece la síntesis de vitamina D en nuestra piel, sin dañar apenas nuestra piel. E indirectamente porque a menudo esta exposición solar se relaciona con actividades recreativas y deportivas al aire libre, que tienen otros muchos beneficios directos para nuestra salud.

El problema es definir qué es una exposición solar moderada. No es posible dar una pauta universal al respecto porque dependerá de nuestro tipo de piel, del momento del día en que nos dé el sol y de la latitud en la que nos encontremos. Pero podemos afirmar que una exposición solar de 10 a 20 minutos sin protección o con poca protección, a media mañana o a media tarde, probablemente tiene más beneficios que perjuicios. Siempre hay que evitar la quemadura solar: es incómoda, aumenta el riesgo de melanoma y no contribuye a que produzcamos más vitamina D. Y también hay que evitar las situaciones de exposición solar intensa o prolongada, y en general la exposición solar al mediodía. El exceso de sol favorece el envejecimiento prematuro de nuestra piel y la aparición de diversos tipos de cáncer de piel. Evitar la exposición solar excesiva y las quemaduras solares es fácil: sombra, ropa adecuada y cremas de protección solar, eligiendo de entre estas opciones la más adecuada a cada circunstancia. Las cremas de protección solar son cada vez más seguras, cómodas de aplicar y eficaces.

 

¿PUEDE SER PERJUDICIAL PARA NUESTRA SALUD UNA PROTECCIÓN SOLAR EXCESIVA?

Como en tantas otras facetas de nuestra salud, los extremos no son buenos. El exceso de sol envejece prematuramente nuestra piel y aumenta el riesgo de cáncer de piel, pero una protección solar excesiva puede favorecer la deficiencia de vitamina D, y esa deficiencia no sólo se relaciona con problemas de calcificación en nuestros huesos, también se relaciona con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y algunas formas de cáncer no cutáneo, en particular cáncer de colon. Sin embargo, la solución a este problema no es aumentar indiscriminadamente nuestra exposición solar. En algunas personas favorecer una exposición solar moderada puede ser la mejor opción. En personas con factores de riesgo para padecer cáncer de piel, con enfermedades que curen con excesiva sensibilidad al sol (fotosensibilidad) o que toman medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol, habrá que dar prioridad a las medidas de protección solar. En estos casos, la mejor manera de evitar el déficit de vitamina D será tomar suplementos de vitamina D. Todo este asunto es polémico y no está exento de controversia. Somos de la opinión de que hay que actuar con mucho sentido común: ni demonizar la exposición solar ni crear pánico por los posibles problemas del déficit de vitamina D si no tomamos apenas el sol. Exposición solar moderada cuando sea posible evitando siempre la quemadura solar y suplementos de vitamina D cuando la exposición solar sea inevitablemente escasa y nuestro médico los considere indicados son opciones a nuestro alcance con mínimos riesgos y muy probables beneficios a largo plazo para nuestra salud.

 

DECÁLOGO PARA UNA EXPOSICIÓN SOLAR SALUDABLE:

1. Para la mayoría de personas, 10 a 20 minutos de exposición solar diaria sin protección solar o con baja protección, a media mañana o a media tarde, pueden aportar beneficios para su salud con mínimos riesgos para su piel. La exposición solar que exceda este tiempo o que se produzca al mediodía sí requiere mayores medidas de protección solar.

2. En situaciones de exposición solar intermitente (por ejemplo, quien sólo toma el sol en su mes de vacaciones o en algún fin de semana aislado), procurar evitar siempre la quemadura solar. En pieles claras, no buscar el bronceado rápido.

3. En situaciones de exposición solar habitual, protegerse con ropa adecuada y cremas solares. Es improbable el déficit de vitamina D en quienes pasan muchas horas al sol de forma habitual, en este contexto hay que favorecer la protección solar.

4. Evitar los “baños de sol” entre las 12 y las 16 horas, y si nos exponemos al sol en ese intervalo horario, hacerlo siempre con protección solar alta.

5. El agua del mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar. Incluso a la sombra conviene usar protectores solares si vamos a permanecer de forma prolongada en esos medios, y más aún si es en el entorno del mediodía.

6. No utilizar cremas solares para aumentar indiscriminadamente el tiempo de exposición solar y si la exposición solar es prolongada, volver a aplicar la crema al menos cada dos horas.

7. Aplicar las cremas solares en cantidad suficiente y de forma homogénea sobre las zonas expuestas. El índice de protección solar real queda lejos del que indica el envase si la cantidad de protector solar que empleamos es pequeña.

8. Elegir productos de protección solar adecuados a nuestro tipo de piel y a la zona donde se van a aplicar, preferentemente con índices de protección entre 20 y 50. Cuando tengamos dudas, solicitar el consejo del dermatólogo y el farmacéutico.

9. En los primeros dos años de vida no debemos poner a los niños a “tomar el sol” y durante la infancia deben elegirse cremas solares especialmente diseñadas para la piel infantil.

10. Actúe con sentido común. En pieles muy claras, en enfermedades que cursan con excesiva sensibilidad al sol o en enfermedades que elevan el riesgo de cáncer de piel, los perjuicios de la exposición solar pueden superar a sus potenciales beneficios, incluso ante una exposición solar moderada. En estos casos la protección solar debe ser estricta y para prevenir el déficit de vitamina D lo más razonable sería tomar suplementos de vitamina D bajo supervisión médica.

 

 

 

DOCTOR ÁNGEL PIZARRO

Responsable de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional

CLÍNICA DERMATOLÓGICA INTERNACIONAL

www.clinicadermatologicainternacional.com

 

 

 

 




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