¿AMORES IMPOSIBLES?

Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio… Dice el poema… Cuando uno se enamora es tan fulminante ese instante que no mides, no calculas, no ves más allá de lo que el amad@ te inspira… Es un vértigo emocional en el que se entra, que no tienes ni la cabeza, ni el corazón, ni el alma… para investigar si de la persona en cuestión es la adecuada… Si reúne los requisitos pertinentes para que todo sea un paseo por un prado verde y mullido… Estoy hablando lógicamente de amor, amor… amor, pasión, amor con mayúsculas, cuando la vida adquiere otro sentido… Cuando del blanco y el negro se pasa al tecnicolor… De que lo bello que ves, ya no lo ves tú sol@… Ya lo ves de dos… Todo lo quieres compartir… Todo te inspira… Todo te evoca… Todos los lugares por los que uno camina te llevan a él/ella.

Pero claro, todo tiene su cara B… De pronto hay unas realidades, unas realidades que en ese caprichoso azar en que la vida pone a la persona, quizás donde no debería estar, como canta Serrat… llega la realidad, asoma… Y, de pronto, como un rayo fulminante, uno cae en la cuenta de que no, de que es imposible… Imposible la viabilidad de hacerlo “viable”… Circunstancias ajenas a ti, a él/ella… Circunstancias que ya estaban, que ya existían antes de… Pero el amor… sigue existiendo… ¿Cómo se le pueden poner puertas al campo?… Pues lo mismo… No hay amor más posible que el imposible.

Por mucho que uno quiera quitarse de la cabeza a esa persona… porque no puede ser…porque además es “imposible”… hasta que no salga del corazón… y por su propio pie… eso no será nunca “posible”… Hablo siempre desde la perspectiva de una persona visceral, apasionada, que por mucho que analice fríamente la situación, no hay frío que congele el sentimiento que se me ha metido hasta las entrañas…

¿Cómo se puede manejar esta espiral de emociones en las que uno se encuentra inmerso antes esta situación?… Ganarle tiempo al tiempo… porque por decisión propia es difícil… Muy difícil… Y, además,  incluso uno no quiere prescindir de este sentimiento que le quita la vida, pero también se la da… NI CONTIGO NI SIN TI TIENEN MIS PENAS REMEDIO.

 

 

Cristina López del Hierro

 

 




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