LA BELLEZA

`No rozaron ni un instante LA BELLEZA…´, eso dice Aute en su preciosa canción del mismo nombre… En ella se refiere a todos los mezquinos del mundo, que con su ceguera ambición se pierden lo importante de esto que se llama la vida…Unos por ambición, otros por egoísmo, otros por no saber ver, aunque miren… incluso se dediquen a ello profesionalmente… son voyeurs fotográficos de la vida de los demás… y siempre lo sacan en blanco y negro, cuando lo que están proyectándose son sus almas…

Estoy escribiendo esto, escuchando a Maria Callas cantar… “Oh mio bambino caro…”, una aria de una sublime belleza. Miro por los enormes ventanales un inmenso e infinito mar, rojo y plata en este instante, puesto que casi está amaneciendo… Veo alejarse un barco de pesca de madera, de colores verde y rojo… Va remontando las olas, sus crestas blancas… Se entienden bien… hoy no está muy brava la mar… hoy les será propicia la travesía, y la faena.

LA BELLEZA… de eso hablo… Se pasa por momentos en la vida, que si no tenemos la capacidad de verla donde la hay, que la hay por todos los rincones… En las miradas, en la música, en la naturaleza, en una mano, en la soledad, incluso en el dolor del desamor también la hay… Yo hoy confieso que tengo dolor… tengo dolor de corazón… Distinto, efímero, pero dolor… Vivimos en unos momentos tan extraños, compulsivos, inseguros… que nos hace más vulnerables de lo habitual… por lo cual al primer canto de sirena de ese mar que nos llama…  arrias la velas del corazón… y pone rumbo a lo desconocido, sin pensarlo… no te planteas, si el barco es seguro, si lleva todo lo necesario en caso de naufragio, ni si lleva otro bote salvavidas… te da igual… piensas que la vida te la está salvando o aliviando ese viaje incierto… aunque sea por instante… que puede ser una eternidad.

Pero de pronto, en medio del mar… después de una marejada inmensa de emociones, que con tu corazón en ristre vas sorteando… llega una calma extraña… una niebla que lo envuelve todo… te quedas en medio de ella, sin ver ni escuchar nada… silencio infinito… niebla, mucha niebla… navegas por inercia… sólo escuchas el breve tintineo de esas velas rasgadas… que ya no sirve para ese viaje… una travesía que uno no sabe explicarse porque la inició… y tampoco porque terminó antes de llegar a ese puerto imaginario de una ilusión.

Pero tenemos el mejor “salvavidas:” LA BELLEZA… Tener la capacidad de admirar, disfrutar, emocionarte con todas las manifestaciones que la vida te brinda, amortigua mucho el dolor… a veces lo aumenta… cuando uno se encuentra en ese estado… una opera… te puede aumentar la tristeza… pero sirve para que las lagrimas salgan a flote… aumentes el nivel de ese mar por el que navegas… y al mismo tiempo te alivia y purifica.

LA BELLEZA también sirve como revulsivo a todo los desmanes de los poderosos… qué estúpidos… qué más felicidad se puede tener que ver como sale el sol cada día… porque al final… la niebla se disipa… y siempre sale un rayo de sol que te inunda y resplandeces de nuevo…. te sube en él y te lleva a un lugar hermoso… lleno de flores y casitas blancas.

SI todos fueran conscientes de donde está LA BELLEZA, de verdad, sobre todo en el mundo de las emociones… del sentir, del abrazo… no habría ricos, ni pobres… todos viviríamos al mismo nivel de ese bello mar, lleno de olas de sensaciones, que hacen sentir que está uno vivo, dolorosamente vivo… pero envuelto en LA BELLEZA, de estarlo.

 

Cristina López del Hierro




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