LO QUE LE FALTA AL PROGRAMA DE IGARTIBURU

No llega al 6 por ciento de share desde que comenzó su andadura. Lo más grave es que el nuevo programa de Anne Igartiburu tiene solución para hacerse con un público diferente que pide a gritos un programa diferente precisamente sin gritos.

Pero una semana después de que iniciara su andadura hemos hecho un repaso de lo que le falta y lo que le sobra al programa “+ Gente” y este es el resultado.

Lo primero que le sobra es el título. A quien se le haya ocurrido la idea de titular así un programa comienza colocando dificultades para acercar al posible espectador a un espacio que le resulta difícil de llamar cuando comienza con un signo matemático que corresponda a la suma.
La primera en la frente.

Le sobra frialdad en el decorado. TVE aún no se acaba de enterar que el color azul es frío. Hay toda una gama de colores calientes, cualquiera de ellos como fondo de plato y complementos hacen más cercano el continente para aceptar mejor el contenido.

Le falta corazón en las tertulias del corazón. Más gente que sepa de verdad del corazón y eso sí que es grave. Necesita más profesionales que sepan de lo que hablan. Alguno de los que tienen está más perdido en el corazón que cualquier político en una oficina del paro. No puede ocurrir que un tertuliano pregunte que es lo que estudia a Maria José Campanario cuando la tienen conectada por teléfono. Cualquier ciudadano de este país conoce lo que está estudiando la mujer de Jesulín. Cualquiera menos un tertuliano del corazón que ejerce como tal en TVE. Sorprendente.

Le sobra silencios. Entre espacio y espacio se producen unos silencios que resultan dolorosos para el espectador.

Le sobra gracias. Sobretodo gracias que no son graciosas. Hay demasiado personal pululando por el plató queriendo dejar su chiste o divertimento que desgraciadamente no resulta nada gracioso.
Le falta ritmo. Algo que una todo lo que ocurre en el plató.

Pero no todo es criticable en negativo. Hay que reconocer…y por ahí podría llegar el enganche de un público ya sobrecogido con las clásicas tertulias repletas de gritos…que se escucha perfectamente lo que dicen quienes hablan. Otra cosa puede ser lo que dicen si tiene interés o no. Pero escuchárseles sí que se les escucha.

De nada.




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