La sorpresa de las tardes en televisión… “EL SECRETO DE PUENTE VIEJO” TIENE ENGANCHADO AL PAÍS

Ha ido poquito a poco, suavemente, sin hacer ruido, con el boca a boca y de repente medio país está enganchado a una serie de televisión que está acaparando el interés de una cifra extraordinaria de telespectadores. Nos referimos a “El secreto de Puente Viejo” que emite cada tarde Antena3.
Ahora y desde esta semana la serie ofrece nuevas tramas con nuevos personajes viajando hasta 1919.

La ambientación, el decorado y el vestuario se transforman y se adaptan a los nuevos tiempos, que sitúan a los habitantes de Puente Viejo en 1919. En esta nueva etapa, algunos personajes desaparecen de las tramas principales, entre ellos, el de Pepa, interpretado por Megan Montaner, que abandona temporalmente la serie para estudiar fuera de España.

Pepa es consciente de que el parto es inmediato y debe buscar un lugar para dar a luz. Han empezado las contracciones y se pone de parto en mitad del bosque, con Tristán como única ayuda y sin parar de sangrar. Tras dar a luz a una preciosa niña parece inevitable que esta vez la mala suerte termine en tragedia…
Mientras, Mariana anuncia su decisión de marcharse y se pone en camino pero, en cuanto su silueta parece perderse en el horizonte, aprovecha para apuntar a Antonio con su pistola.

Dieciséis años más tarde… El mundo acaba de libarse la Gran Guerra, que deja un periodo de escasez mundial al que los habitantes de nuestro pueblo no son ajenos. Tímidamente comienza a llegar la luz eléctrica a los hogares más pudientes y el teléfono deja sonar sus primeros repiqueteos. En la capital un extraño invento agujerea las calles de los madrileños, el metropolitano. Entre tanto, en Puente Viejo ignoran que esos grandes ingenios no son los que más van a revolucionar sus vidas. Nuevos secretos están a punto de hacer que todo comience de nuevo.

Los nuevos personajes son: Gonzalo Valbuena, de 22 años, papel interpretado por Jordi Coll. Es el nuevo ayudante de Don Anselmo que se va a ordenar sacerdote. Atractivo e interesante, Gonzalo en un hombre de aspecto imponente, fuerte y luchador incansable por la justicia y la igualdad social, aunque algo introvertido, puede seducir por su verbo ágil y sus profundos ojos oscuros. Es amable y en extremo correcto, aunque no le duelen prendas si se trata de afilar su lengua para defender al más débil. Sus sentimientos están a salvo bajo su sotana negra y su condición de cura, aunque en el fondo es apasionado y vehemente.

Ha vivido en una Misión escondida en la selva amazónica. Perdido entre indígenas y monjes, soldados y criminales, la vida tenía un valor muy diferente que en la civilizada Europa. Su llegada a Puente Viejo le supone una auténtica conmoción, por sus ideas modernas que chocarán con el tradicionalismo de Don Anselmo.

María Castañeda Ulloa tiene 17 años. Interpretada por Loreto Mauleón, es la hija de Emilia y Alfonso. Fresca, hermosa y atractiva, gana a cuantos la rodean con una simple sonrisa. Divertida, vivaracha y desenvuelta, María tiene un puntito de niña mimada y caprichosa. Tiene un muy buen corazón, aunque a veces pueda parecer un poco orgullosa y tornadiza. Es de esas personas que se hace querer y a las que la gente parece perdonar ciertos pecadillos que, en otras circunstancias, podrían generar cierto rechazo.

Su relación con sus padres es extraña. En su corazón hay un continuo debate: les quiere, pero también hay momentos y situaciones en los que considera prudente mantener las distancias, cuando no se avergüenza directamente de ellos, sin saber todo el dolor y el padecimiento que su comportamiento causa entre sus progenitores.

Fernando Mesía, 28 años, está interpretado por Carlos Serrano. Este joven ha pasado su adolescencia estudiando en un internado en el que poco a poco ha ido masticando los hechos ocurridos durante su triste y dura infancia hasta acabar casi asumiéndolos y dejándolos en un rincón apartado de su memoria. Un tanto ególatra, orgulloso, el carácter de Fernando parece haber sido moldeado, pese a su distante relación, a imagen y semejanza del de su padre, Olmo Mesía.

Afable en apariencia, seductor, simpático cuando le conviene, no se detiene ante ninguna barrera que amenace con impedir que lo consiga. A Olmo ha aprendido a respetarlo, pero no a quererlo. Y esa misma actitud ha conseguido de su padre, por lo que hay entre ellos una mutua tolerancia. Sin embargo, el resentimiento va a reaparecer cuando por las circunstancias que envuelven a Olmo se vea obligado por éste a renunciar a su muy deseado sueño de convertirse en Capitán de Fragata. Fernando es un tipo de los que ni olvida ni perdona: simplemente sabe esperar su momento para vengarse y hacer que quien le agravia las pague todas juntas.

Y Candela Mendizábal tiene 33 años. Su papel, interpretado por Aída de la Cruz, es el de una mujer atractiva, de aspecto tan apetitoso como los son su rosquillas y alfajores; emana un olor a miel y chocolate, como su establecimiento, la nueva confitería de Puente Viejo. Es de formas dulces y redondeadas, y su delantal nunca lleva una mancha. Siempre de buen humor, su aparente alegría es contagiosa. Parece tener remedio para los males de todos quienes la rodean, y esos remedios llegan a veces en forma de consejos y otras veces en forma de producto de confitería.

No es una cotilla al uso, sino que con el tiempo se va convirtiendo de forma espontánea en una especie de confesora a la que cada uno acude cuando necesita explayarse o desahogarse. Pero no es oro todo lo que reluce.




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