La entrevista más íntima de Carmen Lomana, donde habló de su gran amor: su marido

Hay que decir que Carmen Lomana es una mujer muy generosa con la prensa, siempre que se le pregunta en cualquier circunstancia ella contesta sin ningún problema, pero en esta entrevista en el Chester compartiendo sofá con Risto, hemos conocido mucho más a fondo a la auténtica Lomana, sobre todo en cuanto a sus sentimientos y su vida junto a su marido, terminando así con historias que se han contado sobre su avanzada edad y su fortuna.

Carmen Lomana

Imagen del programa El Chester, redes sociales.

El esposo de Carmen, Guillermo Capdevilla, falleció a comienzos del año 1999, tras 24 años de maravillosa relación, un accidente de tráfico, separó sus vidas. El coche que conducía Guillermo se salió de la calzada y ahí terminó todo…

“Cuando le vi, le acaricié, le dije que todo iba a salir bien, pero vino el médico y me dijo que estaba muerto, que tenía muerte cerebral”.

Carmen le contó a Risto como en aquel instante al escuchar esas terribles palabras: “Le abracé, me desmayé, me hubiera ido con él”.

Hasta el momento la mayoría de la gente pensaba que el marido de la socialité era un rico empresario que le dejó una gran fortuna, pero lo cierto es que él no era un hombre adinerado, un hombre al que conoció en un club de jazz.

“Era muy de izquierdas, muy rojo”,  y para conquistarlo se inventó que trabajaba en una casa e intentó que pensara que ella era también una joven izquierdista.

“Mi marido no era mayor, ni rico. Solo tenía solo dos años más que yo, nos conocimos en Londres, él estaba haciendo un doctorado”.

“Nos casamos a los seis meses de conocernos, no nos volvimos a separar y fue maravilloso”.

Y a principios del 99 todo cambió, él tenía 51 años

Carmen Lomana

Un sofá, Risto y Lomana, al fondo una fotografía de la boda de ella y su marido Guillermo, Willy que era como ella le llamaba.

Hay que vivir la vida cada día, como si no hubiera un futuro. Acababamos de llegar de Chile, estabamos cansados y nos fuimos a pasar unos días a  Biarritz, a pasear por la playa,  y yo le decía Guillermo que felices somos, tenemos una vida como una burbuja, hemos tenido también muchos palos en la vida, por qué yo por una serie de circunstancias no he podido tener hijos, pero bueno eso nunca fue un trauma para nosotros”.

“Al día siguiente, se despide de mí, me dijo que tenía una reunión y que vendría a la hora de comer. Me fui a la peluquería y cuando llegué no estaba, sonó el teléfono y me dijeron que eran de la policía foral de Navarra, me dijeron es grave, venga inmediatamente”.

Carmen Lomana

“Cuando me dijeron que estaba muerto, me desmayé. Me hubiera ido con él”

Le abrazé, le acaricié, le intenté relajar y el médico me dijo está muerto”.

“En el tanatorio quise verle y despedirme y le dije estás guapo y de pronto pensé que quería darle algo mío y me quité el sujetador y se lo metí en el sudario, una tontería pero quería que llevaría algo mío pegado a él.”

Ella misma le dijo tirando de humor le comentó a Risto, te imaginas si algún día abren y lo ven, bueno que bobada, se habrá deshecho. Descubrimos a una Carmen Lomana, diferente, sensible, tierna, serena y sobre todo muy sincera.

 




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