¿FINGIMOS LO QUE SOMOS? LA RESPUESTA EN EL TEATRO APOLO

El Burgués Gentilhombre de Molière de la mano de una compañía hispano-cubana llega al Teatro Nuevo Apolo hasta el próximo 28 de febrero.

Dirigida por Liuba Cid, con vestuario de Susana Moreno, protagonizada por Justo Salas, Guillermo Dorda, Rey Montesinos, Juan Antonio Molina, Gabriel Buenaventura, Fidel Betancourt, Daniel Moreno y Jorge Ferrera en una versión renovada, más cómica, con algunos números musicales y una puesta en escena en la que no hay lugar para el aburrimiento. Los actores hacen los personajes masculinos y femeninos.

SINOPSIS:

El señor Jourdain, hombre cándido e ingenuo, cuyo padre se enriqueció con su oficio de trapero, quiere adquirir los modales de los aristócratas que frecuentan la corte. Encarga un traje más apropiado para su nueva condición de gentilhombre y se dedica a aprender todo aquello que le parece indispensable: el manejo de las armas, el baile, la música y la filosofía. Todos sus maestros hablan desdeñosamente de este nuevo rico, quien a pesar de su mal gusto, es una auténtica mina de oro.

Madama Jourdain y su sirvienta Nicolasa se ríen de las pretensiones de Jourdain y de su interés desmedido por alcanzar el refinamiento de la nobleza haciendo un mal uso de su fortuna. Dorante, un noble arruinado, aprovecha la ingenuidad de Jourdain y se presenta en su casa con la intención de colmar sus deseos presentándole a una refinada dama de la nobleza llamada Dorimène, a quien también él pretende. El Burgués cree que semejante alianza le dará entrada en el cielo de la nobleza y le permitirá, además, encontrar un gentilhombre para casar a su hija Lucila. Pero la joven está enamorada de Cleonte, un joven apuesto y galán, quien a pesar de sus intenciones no es admitido por Jourdain por estar desposeído de un título nobiliario.

Cleonte, con la ayuda de su criado Covielle, idean una trama para engañar al Señor Jourdain haciéndole creer que es el hijo del Gran Turco, e ideando una falsa ceremonia en la que, a cambio de conceder la mano de su hija, es coronado como Paladín Mamamuqui, la distinción de más alta nobleza en el mundo. Al término de la obra, Jourdain está convencido de haber alcanzado la más alta nobleza, en tanto que todos aquellos que le seguían el juego consiguieron sus fines a sus expensas.

 

Durante la obra la mirada femenina es una constante, reivindicaciones mordaces en la que se pone en tela de juicio el mundo machista sobre todo asociado a las apariencias, quizá por eso la pregunta que se lanza al aire: “Fingimos los que somos, seamos lo que fingimos”.




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