¿QUÉ ESCONDEN LOS PRODUCTOS LIGHT?

Para que un alimento pueda llevar en su etiqueta la  denominación “light”, debe contener un 30% menos de las calorías que contiene el producto original. Por tanto, es un alimento con menor contenido calórico, pero, ojo, ello no significa que no engorde porque no contenga calorías tal y como publica El Norte de Castilla en un excelente trabajo de Marta Cendón Arranz.

Es fundamental tener esto en cuenta porque muchas veces la publicidad nos lleva a creer que son alimentos sin aporte energético y que, por tanto, no engordaremos aunque comamos mucha cantidad. Y no solamente esto, sino que, además, hemos de pensar de dónde viene la disminución de calorías. Pueden haber reducido el contenido de grasa del alimento pero, a cambio, para que no pierda sabor, haber aumentado el contenido en azúcares.

También puede ocurrir que el alimento light verdaderamente tenga una muy reducida cantidad de calorías con respecto al que no lo es, pero no por ello debemos pensar que sea sano. Por ejemplo, muchos productos light presentan una alta cantidad de sal, incluso cuando son alimentos que concebimos como dulces, como pueden ser ciertos cereales de desayuno.

¿Cómo puedo evitar ser engañado?

Siempre es recomendable que leamos las etiquetas de los productos que vamos a comprar. Por ley deben incluir la información nutricional, así que podremos comparar el contenido en calorías, grasas, azúcares, sal y otros nutrientes que nos puedan interesar, del producto original y de la versión light.

Con todo esto podremos decidir cuál de los dos llevaremos, puesto que, en muchas ocasiones, el que no es light es más apetitoso y nos sacia más, de manera que al final comeremos menos cantidad.

Entonces, ¿puedo elegir productos light si quiero bajar de peso?

Pueden ser una buena estrategia cuando sustituimos un alimento que consumimos con bastante frecuencia por su forma light, siempre y cuando no aumentemos las cantidad que ingerimos. Pero hemos de pensar que todos los alimentos y bebidas light que encontramosen los supermercados son alimentos que han sido producidos industrialmente y han sufrido una transformación en su composición. Esto puede conllevar la pérdida de algunos nutrientes saludables, normalmente fibra y algunas vitaminas, así como la adición de otros que no son adecuados para la salud, como son azúcares y sal.

Sin embargo, nunca encontraremos versiones light de alimentos frescos como son las verduras y hortalizas, las frutas, las legumbres, los frutos secos o los cereales integrales (pan, arroz, pasta…), ni de carnes, pescados o huevos. Estos alimentos sí que conservan sus propiedades, porque se presentan tal cual se obtienen de la naturaleza (el mayor procesado que pueden haber sufrido es un envasado), aportan gran cantidad de nutrientes saludables, y el contenido en sal, grasas o azúcares será el que nosotros les añadamos a la hora de cocinarlos y comerlos.

Es por ello que es mucho más recomendable, a la hora de querer perder peso y alimentarnos mejor, que escojamos alimentos frescos de origen vegetal e integrales, junto con carne baja en grasa, pescados y huevos, y que los cocinemos nosotros a nuestro gusto y de manera que no aporten un exceso de calorías, además de controlar las cantidades que comemos. Junto a ello, nuestra bebida de elección debería de ser el agua, que aporta muchas más ventajas que cualquier bebida light, las cuales aportan una gran cantidad de edulcorantes además de, según el caso, mucho gas.

Por tanto, productos light, con cuidado, leyendo bien las etiquetas y valorando con cuál salgo ganando. Y siempre dando prioridad a los alimentos frescos, preferentemente de origen vegetal e integrales, como base de nuestra alimentación.




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