LOS 6 CULPABLES DE QUE SU TRIPA NO DESAPAREZCA

  • Según publica Mujer Hoy…
  • Hagas lo que hagas pareces condenada a llevar los vaqueros a punto de reventar, puede que incluso ya te queden holgados en la zona de los muslos pero la tripa sigue ahí. Quizás tengas que cambiar, como mínimo, dos de estos seis hábitos.

 

1. Eres adicta al chicle. Si tienes una tripa refractaria a cualquier dieta y eres una gran aficionada de los chicles, quizás haya llegado el momento de reducir tu dosis diaria de chicle mentolado. Masticar chicle produce un exceso de aire en el estómago que infla los intestinos como si fueran un balón. Viene bien para controlar el apetito, pero fatal para tener el vientre plano. Muchos chicles contienen alcohol y azúcar. Incluso los que son sugar free generalmente contienen Sorbitol, lo que también favorece tener el vientre hinchado.

2. Te tragas la comida y apenas la mastica. “La digestión empieza en la boca”, dicen los nutricionistas. La manera en que masticamos la comida es crucial para su procesamiento. Cada vez que masticamos un bocado de comida estamos añadiendo enzimas de la saliva que ayudan que todo sea más fácil de digerir. Si te tragas la comida sin masticarla apenas vas a hacer trabajar a tu estómago de más y esto producirá gas en tu estómago que se ensanchará como un globo.

3. Lo bebes todo con una pajita. Cada vez que aspiras por una pajita entra más aire a tu cuerpo. Es mejor beber directamente del vaso para mantener al estómago sano y al vientre lo más sano posible. Por otra parte, el abuso de las pajitas para beber se relaciona con la aparición precoz de las arrugas alrededor de la boca, esas que se llaman gráficamente código de barras.

4. Roncas o respiras por la boca mientras duermes. Si cuando te levantas de la cama te sientes hinchada como un globo probablemente hayas roncado o respirado por la boca buena parte de la noche.  Casi todas las personas que sufren apnea del sueño también tienen un vientre prominente.

5. Comes demasiada fibra. Te han dicho hasta el cansancio que consumir fibra te hace sentir saciado y ayuda a perder eso. Así que sin haberlo pensado mucho te has pegado un atracón y ahora tienes el estómago a punto de reventar. Los expertos dicen que si no estás habituado a consumir alimentos ricos en fibra debes empezar a hacerlo gradualmente para dar tiempo al estómago a ajustarse para producir las enzimas necesarias para procesar este nutriente.

6. Estás estresada las 24 horas del día. ¿Hay algo que el estrés no empeore? Desde luego no es la digestión. Por un lado, las hormonas pueden empeorar la función del sistema digestivo y causar inflamación en el vientre, y por otro, te puede hacer comer más cantidad y consumir alimentos a mayor velocidad. Una combinación letal para evitar mantener la inflamación a raya.




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