“HARINA DE OTRO COSTAL”, UN APASIONANTE RELATO DE ‘LOS NIÑOS DE LA GUERRA’

“Harina de otro costal” es mucho más que una novela histórica. Se trata del desgarrador relato de dramáticos acontecimientos reales, vividos en primera persona por Pedro Cepeda, el padre de la autora. Esto basta para que apetezca sumergirse en su lectura. Pero hay más… Ana Cepeda Étkina dedicó seis años de su vida a recopilar las memorias inacabadas y desordenadas de su padre, uno de los llamados “niños de la guerra”, que a los 14 años fue enviado a la URSS  para evitar que murieran. Al acabar el este conflicto, Pedro no pudo regresar a su Málaga natal junto a sus padres y se vio obligado a vivir una dura adolescencia.

Tras muchas peticiones legales frustradas, intentó huir de aquella terrible realidad de forma clandestina, escondido en un baúl diplomático de la embajada argentina. Sin duda, una desgarradora narración que cuenta la cruda realidad que este niño tuvo que vivir y que, afortunadamente, tras años de sufrimiento, tuvo un desenlace feliz.

La autora de “Harina de otro costal” es una mujer fascinante y llena de energía. Tentaciones de Mujer ha conseguido charlar un rato con ella, que nos ha atendido con una gran amabilidad y nos ha contado algunos detalles de los entresijos de este apasionante relato.

 

-Ana, aparte de escribir, ¿a qué te dedicas en la actualidad?

​Estudié publicidad, pero llevo quince años trabajando como bibliotecaria del departamento de “Senior” (secundaria) en un colegio británico. Al contrario que en las bibliotecas de los colegios españoles, en el sistema británico los alumnos pasan muchas horas durante el horario escolar en la biblioteca,​ ​pues tienen horas libres que deben aprovechar, ​​así que no es el típico trabajo de bibliotecaria tranquilo y sosegado que todo el mundo supone.

-¿Qué te hizo decidirte a escribir esta historia que te afecta de un modo tan personal?

​Mi padre dejó escritas unas memorias inacabadas y desordenadas. Él siempre quiso publicar un libro sobre los años que pasó en la URSS. Cuando salió un artículo en El Mundo hablando de la “Huída frustrada en una maleta“, que llevaron a cabo él y otro compañero suyo, así que en un principio las transcribí literalmente y más tarde me dediqué a recomponerlas y a profundizar en ellas.​

-¿Cómo te sentías cuando tu padre te contaba detalles de su infancia?

Siempre tenía a su Málaga presente y nos contaba historias sobre su tío Modesto Cepeda, “El Ronquillo de Málaga” (todo un personaje relacionado con el mundo taurino, muy conocido en la época). Todo aquello me sonaba muy lejano, como cuando te cuentan un cuento, pues era una niña. Pero hace un año estuve presentando “Harina de otro costal” en Málaga y fui al barrio donde nació, a la casa donde vivió mi padre con mis abuelos, y fue como hacer una regresión a un pasado que nunca he vivido, pero siempre me ha pertenecido. Me pongo mística, ya, pero sentí algo extraño.

-¿Cuál es el secreto para narrar con tanta sencillez una historia tan dura y complicada?

​El mérito es de mi padre. Era una persona que minimizaba la tragedia, quizás por propia supervivencia. De hecho, hay veces que piensas que no es posible que conserve esa ironía dentro de un Gulag. Tampoco quise dramatizar más de lo debido, pues no quería manipular al lector. Quería ser lo más objetiva posible. La historia de la vida de mi padre es tremendamente injusta y cualquier aderezo que yo incluyera se convertiría en un dramón.​

 

"El mérito de este libro es de mi padre. Era una persona que minimizaba la tragedia, quizás por propia supervivencia".

 

-Una vida como la de tu padre marca y mucho, ¿cómo era? ¿Cómo le afectó su infancia en su carácter? ¿Qué enseñanzas os transmitió?

​Mi padre era tremendo. Supongo​ ​que parte del carácter era genético, pero el resto fue adquirido debido a los años de exilio y reclusión. Era sincero, divertido, pero terco y vehemente. Lo que a mí me ha transmitido (además del carácter Cepeda, que me lo he llevado casi todo) es que uno puede amoldarse a determinadas circunstancias, pero nunca renunciar a sí mismo.

-Supongo que detrás de esta novela hay un gran trabajo de investigación, ¿cuánto tiempo invertiste en prepararla?

¡​Bufff! Pues entre que la transcribí literalmente y la volví a redactar desde mi prisma, con mis propias palabras e investigando sobre el tema y los personajes, casi seis años. He de decir que no me dedicaba a ello todo el día sino a ratos, por las noches y los fines de semana. Lidiar con el trabajo, la casa, un hijo y publicar un libro es para tomárselo con mucha calma.​

-Habrás vivido infinidad de anécdotas desde su publicación. Cuéntame alguna…

​Pues desde que publicamos “Harina de otro costal” no he dejado de tener anécdotas: durante una presentación en la Biblioteca Pública de Collado Villalba, una de las personas que estaba en el público me dijo que su padre y el mío habían trabajado juntos en el Ministerio de Higiene y Seguridad del Trabajo (cuando ya estaba afincado en Madrid) y que había escuchado por boca de su padre las historias que le contaba el mío. Lo alucinante del tema es que ella pasaba por casualidad por delante de la biblioteca y, al ver mi nombre, entró a escuchar la presentación.

Y lo más fuerte ha sido incluso tener noticias de familiares de otros “niños de la guerra” que en la actualidad viven en la otra parte del mundo y que clamaban justicia por ellos, pues pasaron mil penurias o fallecieron durante el estalinismo.

-¿Qué acogida ha tenido “Harina de otro costal”?

​La verdad es que mi reto era tan solo publicarlo, pues era el deseo de mi padre. Con lo que yo no contaba es que tuviera tanta repercusión dentro de este género (biografía / historia / Guerra Civil / estalinismo). Estar delante de un micrófono en la radio o firmar dos años consecutivos en la Feria del Libro de Madrid no es algo que se me pasara por la cabeza.

-Se trata de tu primera obra, ¿algún proyecto literario nuevo?

​Pues sí. En breve vamos a sacar una novela de ficción que no tiene nada que ver con “Harina de otro costal”. Es algo que he ido escribiendo a ratos sueltos y que me ha evadido de tanto comunismo/anticomunismo. En la novela se mezcla la intriga y ​​el suspense con ciertos toques de sensualidad. Algo ligero para leer que nos distraiga de tanta tragedia que hay alrededor. Se llamará “Diario de una secuestrada”. ¿A que suena bien?




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