TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA DECLARACIÓN DE LA MADRE DE ASUNTA MINUTO A MINUTO

El furgón de la Guardia Civil en el que han sido transportados tanto Porto como Alfonso Basterra desde la cárcel de Teixeiro, en Curtis (A Coruña), ha llegado a las 9.10 a los juzgados de Santiago, un poco antes que este miércoles, y entre más expectación de los medios de comunicación.

La Voz de Galicia ha publicado minuto a minuto como ha sido la declaración de la madre de Asunta.

En unos minutos comienza la declaración de los acusados. A la espera de confirmar quién de los dos lo hará primero, el abogado de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, avanza que posiblemente sea su cliente y reconoce que prevé que las respuestas serán «duras».

Lo que sí se conoce ya es que será el fiscal el primero en interrogar a los acusados de asesinar a la pequeña Asunta.

Antes de la declaración, el juez  informa a las partes sobre las peticiones de prueba planteadas Ayer por la defensa.

Rosario acude al juicio de riguroso luto y con semblante triste. Como ayer. Basterra se muestra más entero. También de negro y con barba blanca, intercambia comentarios con su abogada, que incluso esbozó una sonrisa tras un comentario de Basterra

Finalmente, se confirma: Rosario Porto es la primera en declarar

TRASCRIPCIÓN DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

¿Cómo se encuentra de salud?

-No muy bien. Llevo dos años medicada por depresión, me pasa factura tanto tiempo de tratamiento

En 2013, ¿Cómo estaba de salud?

A partir de abril mal, tengo diagnosticado lupus

– ¿Qué suponía el lupus en su vida?

Desde los 23 tengo que cuidarme, no tomar el sol ni beber. Creo que la medicina preventiva me iba bien. Eso me causaba episodios depresivos

A finales de junio me dio un brote e ingresé en el hospital

– ¿Que motivó su ingreso?

– Un día me levanté y me noté parálisis en una lado de la cara. Tenía un ojo ligeramente paralizado, también

– ¿En aquel momento tenía el apoyo de alguien?

– La madrina de mi hija, la señora que limpia en casa y también mi ex marido.

– ¿Cuando se produjo la ruptura con Alfonso? ¿Qué motivo la ruptura?

– No funcionaba la relación

– ¿Alfonso se mostró agresivo?

– Al principio no hay reacción pacífica. Era yo quien rompía y él no se lo tomó bien.

– ¿Había una tercera persona?

– Si. Alfonso se enteró de que mantenía otra relación

– ¿Revisaba sus correos?

– Me imagino que sí

– Cuando rompieron, ¿llevaba tiempo Alfonso reuniendo pruebas de su infidelidad?

– No

– Insisto. ¿Fue violenta la ruptura? Se puso como energúmeno en casa?

– Sí, se puso energúmeno.

– ¿Se fue de casa al verlo descontrolado?

– Sí

– ¿Le pegó alguna vez?

– No tiene que ver eso con lo que nos tiene aquí. Él es mas fuerte que yo y en ocasiones las parejas pierden el control.

– ¿Le prestó dinero en el momento de ruptura?

– El dinero que había en casa era de los dos

– ¿De qué vivían ustedes?

– Del trabajo de Alfonso cuando trabajaba y por mi trabajo. Él tuvo trabajos, pero en ocasiones estuvo en paro.

– ¿A qué se dedicaba usted?

– Asesorando jurídicamente a clientes del despacho

– ¿Por qué deja de ejercer de abogada cuando su padre muere?

– Por motivos personales que no vienen al caso. Pero ya lo había dejado antes de fallecer mi padre.

– ¿Qué hacía tras la muerte de su madre?

– Quise que mi padre se viniera a casa conmigo porque era mayor, pero el prefirió quedarse en su casa

– ¿Qué pasó tras la ruptura?

– Alfonso se fue de Santiago, le ayudé con dinero. Luego volvió y se quedó. Alquiló un piso.

– ¿Cuándo veía Alfonso a la niña?

– Cuando quisiera. Estábamos preocupados por el bienestar de Asunta y queríamos que no se preocupara por la ruptura.

– ¿Estaba Asunta bien de salud?

– Si

– ¿Tomaba medicina?

– Apiretal, Dalsy, algo para la garganta y oídos

– ¿A qué clases iba la niña?

– Violín, ballet, chino, alemán, francés, inglés…

– No escatimaba en gastos en la educación de su hija, ¿no? ¿Era brillante?

– Sí

– ¿Tenía alta capacidad?

– Sí

– Después de morir sus padres, ¿tuvo una aventura?

– Sí. Fue el detonante de la ruptura con Alfonso, pero no era solo eso.

– ¿Hay acercamiento entre usted y Alfonso tras su ingreso hospitalario?

– Sí, hasta se quedó varias noches cuidándome y se ocupó de la niña. Y ya en junio se produjo una relación más estrecha. Acordamos ayudarnos

¿Le pidió Alfonso que dejara a su amante?

– No. Pero ambos cedimos y como me estaba ayudando, pese a no hablarlo, lo dejé

– ¿Pero seguían viviendo separados?

– Sí, pero ambos participábamos en el cuidado de la niña y él me echaba una mano por mi enfermedad.

– ¿Tomaba Orfidal?

– Sí, a veces, para conciliar el sueño. Me lo habían recetado. Y tomaba alguno de vez en cuando. Pocas veces. A últimos de junio me lo recetaron y, a partir de ahí, ya los tomaba regularmente

– ¿Los orfidales los compró Alfonso?

– Sí, al principio iba él. No me acuerdo cuántos tomaba al día, pero es posible que dos mitades durante el día y uno por la noche

– ¿Qué pasó cuando un extraño entró en casa?

– La noche del 4 al 5 de julio. Aquella noche yo estaba recién regresada del hospital y dejé las llaves que tenía la niña puestas en la puerta. Y a las 3 o 4 de la madrugada escuché un grito, fui corriendo a la habitación y vi a alguien en casa, cogiéndola por el cuello y me tiré encima de esa persona. Me tiró atrás y desapareció. La niña se puso a llorar. Fui a coger un cuchillo, me acerqué a la puerta y estaba abierta; ya no había nadie.

– ¿Ladró el perro de la vecina?

– No

– ¿Pidió ayuda?

– Sí, llamé a Alfonso, pero me equivoqué por los nervios y me llamé a mí misma

– ¿Qué pensó de lo ocurrido? 

– Que habían entrado porque querían robar

– ¿Acudió a al policía?

– Al día siguiente lo hablé con Alfonso y como Asunta era nerviosa, preferí que no me viese con miedo en casa. Además, cuando habían robado en casa de mis padres no sirvió de nada ir a la policía. Al principio quería poner la denuncia, pero pensé que era mas importante la estabilidad de mi hija. No quería que se traumatizase.

 ¿Qué pasó después?

– Una amiga invitó a Asunta a pasar el fin de semana en una casa. Y fue con esa familia.

– ¿Le vio alguien el ojo morado que le había causado el empujón del extraño que entró en su casa?

– Sí, algunas personas.

– ¿En julio les llamaron de la academia diciendo que la niña no se encontraba bien?

– Sí. Alfonso la había llevado a clase y la fui a recoger yo. Al verla le dije a los profesores que me debían de llamar antes para ir a buscarla. Al llegar me dijeron que la niña estaba como dopada o drogada.

La víspera durmió con su padre y la llevó a clase por la mañana. Llamé a Alfonso y le reproché que llevase así a la niña a clase. Pensamos que era por un antihistamínico.

La iba a llevar a urgencias, pero Asunta solo quería descansar y dormir.

– ¿Por qué le dieron antihistamínico?

– Un año antes el médico nos dijo que cuando estuviera mal de la alergia le diéramos una pastilla.

– ¿Quién se la dio?

– No recuerdo si se lo di yo antes de que fuera a dormir a casa del padre o se lo dio él. Pero creo que se lo dio Alfonso porque durmió en su casa

– ¿Tenía relación con profesores de esa academia?

– Sí, me quisieron contratar para que les asesorase.

– Julio avanza y ¿usted siente necesidad de ir al psiquiatra?

– Sí. Me preocupaba muchísimo que por la depresión desprotegiéramos a mi hija. Tratábamos de hablar mucho con ella, estar con ella. Si ya me era difícil ocuparme de mí misma, me dolía no poder ocuparme de mi hija.

– ¿En agosto qué pasó?

– Asunta fue a Vilanova de Arousa con su madrina. De vacaciones.

– ¿Cuánto tiempo pasó con la madrina? 

– No recuerdo exactamente, pero creo que el 16 Alfonso y yo vamos a Vilanova también al piso que tenían mis padres allí. Y nos quedamos unos días.

– ¿Qué hizo mientras Asunta estaba en Vilanova la primera quincena de agosto?

– Unos amigos me invitaron a su casa de O Grove. Luego Asunta fue una semana a Val do Dubra con su cuidadora, que era de allí. Fue poco antes de empezar el curso

Faltó Asunta a clase al principio de curso?

– Sí, estaba pachuchiña con unas décimas de fiebre y escribí una carta al profesor diciéndole que no podía ir

– ¿Se quejó la niña de que su padre le diese polvos blancos?

– No

– ¿Y en julio? ¿Se quejó?

– Se quejó, pero no por polvos blancos. Sino de tomar algo que al día siguiente se encontraba mal. Asunta era bromista y puntillosa

– El viernes 20 de septiembre, la víspera de su fallecimiento, ¿fue Asunta a clase?

– Sí. Aquella tarde hablé con ella por teléfono y al día siguiente por la mañana regresé a casa y la vi en casa del padre.

– ¿Qué hizo la víspera?

– Comí y pasé la tarde con una persona

– ¿Quién se ocupó de la niña la víspera?

– Su padre. Yo llamé a Alfonso para que se quedara a dormir con él porque yo me iba a retrasar.

– ¿Le pide Alfonso explicaciones?

– No

– ¿Sabía Alfonso que estaba aquel día con su amante?

No

– Ya el sábado 21 de septiembre, el día del crimen, ¿a qué hora vio a su hija que había dormido en casa de su padre?

– Al mediodía. Tuvo clase de chino y Asunta se quedó en casa hasta que a las 2 fuimos a comer con el padre.

– ¿Quién cocinó?

– Alfonso. Creo que champiñones.

– ¿Hasta qué hora estuvieron en casa?

– 5 y pico de la tarde. Salió de casa la niña antes y yo me quedé fumando un cigarro con Alfonso. Preparamos planes para el domingo. Los dos teníamos cosas que hacer, pero pensamos también en ir a Vilanova porque hacía buen tiempo para ir a la playa.

– ¿Qué hizo la niña cuando salió de casa del padre? 

– Fue a mi casa a hacer deberes

– Unos minutos después, ¿acude usted a su casa?

– Sí. No hace falta cambiar de acera para ir de un piso al otro

¿Fue directamente a su casa?

– Sí, pero no lo sé, puede que me parase en un escaparate.

– Al llegar a casa, ¿qué hacía la niña?

– Los deberes. Estuve poco tiempo en casa, lo justo para coger la ropa que me pongo en Montouto, mirar lo que tenía que recoger allí.

– ¿Qué plan tenía usted aquella tarde?

– Pues al terminar el verano traslado ropa de Montouto a casa, como toallas, chanclas o bañadores. Tenía que ventilar la casa de Montouto. Luego tenia que ir a Decatlón para comprar un balón para Asunta

– ¿La ropa y bañadores que llevaron a Vilanova estaban en Montouto?

– Sí

– ¿Cómo se desarrolló la tarde?

– Fui a coger el coche y me di cuenta de que necesitaba una bolsa. Di la vuelta a la manzana, aparqué en doble fila y fui a casa a coger la bolsa para luego traer de Montouto los bañador esos.

– ¿Qué hacía mientras Asunta?

– Me dijo que no sabía qué hacer, si ir conmigo a Montouto o quedarse. Se quedó. Pero al rato, cuando regresé a por la bolsa, decidió venir conmigo y nos fuimos a Montouto.

– ¿Por dónde fue?

– Creo que por el Periférico, pero no lo puedo afirmar exactamente.

– ¿Qué ocurre al llegar a Montouto con Asunta?

– Al llegar me dice que prefiere volver a Santiago, por esa cosa que tienen los niños, cambió de idea y me pidió volver a Santiago. Entonces dije que vale, que la llevo de nuevo.

– ¿No aprovechó para coger los bañadores?

– No, pues tenía que ventilar la casa y se necesitaba una hora

– ¿Regresó a Santiago con Asunta y puso de nuevo la alarma en la casa de Montouto?

– No la puse.

– De regreso a Santiago, ¿le propuso ir a Decatlón con ella para comprar el balón?

– No, porque quería volver a casa para hacer deberes. La dejé entre República Argentina y plaza Puente Castro

– ¿Fue la última vez que la vio viva?

– Sí. Fue cuando la dejé en República Argentina.

– ¿Cómo estaba la niña?

– Me dijo que no se encontraba bien, que estaba mareada. Pero parecía que estaba bien, por eso la deje en casa sola

– ¿Qué hace usted?

– Regreso a Montouto, abrí ventanas y fui al Decatlón

– ¿Compró la pelota?

– No. Soy muy despistada y había dejado el bolso en Montouto. Cuando llegué al Decatlón no llegué a entrar porque me di cuenta de que dejé el bolso en Montouto.

(De vez en cuando, solloza)

– ¿Qué hace al regresar a Montouto?

– Recogiendo cosas por la finca, como abrir un estanque, coger ropa…

– ¿A qué hora se fue de Montouto y conectó la alarma?

– Sobre las 9

– ¿Fue el día 17 a Montouto? Pues la alarma fue desconectada a media tarde durante más de dos horas

– No lo sé. Yo no.

– ¿Qué hizo Asunta aquel día 17 de septiembre por la tarde?

– Se ocupó Alfonso de ella.

FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN DE LA DECLARACIÓN DE ROSARIO OPORTO HASTA LAS 12,50 DEL JUEVES.




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