LOS PECHOS DE MARILYN MONROE ERAN FALSOS

 

El 5 de agosto de 1962, Allan Abbott y Ron Hast recibieron una llamada: tenían que recoger el cuerpo sin vida de la actriz, que había fallecido por ingestión de barbitúricos en su domicilio de Brentwood (California). Medio siglo después, narran lo que encontraron en aquella triste habitación.

«No nos creímos que fuese su cuerpo. Parecía una mujer normal muy envejecida. No se había teñido el pelo desde hacía tiempo, no se había afeitado las piernas al menos en una semana, sus labios estaban muy agrietados y necesitaba una manicura y una pedicura», describen Abbott y Hast.

El relato no deja en buen lugar a la actriz. Debido al revuelo originado, la autopsia tardó en hacerse. El forense examinó el cuerpo entero de Monroe en busca de marcas de agujas que encontró en su axila. También hallaron una extraña hinchazón en el cuello que tuvieron que remediar punzando y retirando parte de la piel. El libro desvela que hubieron de pedir ropa interior a la familia, pues en el momento de su muerte ella no llevaba nada puesto. Fue entonces cuando descubrieron que la modelo usaba unas prótesis a modo de relleno para realzar sus pechos. Así que ellos lo solucionaron metiendo algodón en el sujetador: «¡Ahora sí que es Marilyn Monroe!», exclamó alguien en la sala.

 

 




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