EN LA CAJA NEGRA SE ESCUCHAN LOS GRITOS DE LOS PASAJEROS

Durante ocho minutos, el comandante Patrick Sonderheimer estuvo intentando que su copiloto Andreas G. Lutiz abriera la puerta de cabina sin obtener ninguna respuesta y sin que le desbloqueara el acceso que por protocolo llevan todos los aviones desde los sucesos del 11s.

Fueron ocho minutos terribles ya que el comandante observaba como Andreas había descendido bruscamente desde los 10.000 metros de altura a poco más de 2.000. La tripulación era consciente que el impacto contra los picos de los Alpes podía ser inminente, pero no se podían imaginar que el final iba a ser aún más sorprendente.

Por los datos registrados en la caja negra solo en el último instante es cuando los pasajeros se dan cuenta de que van a morir, justo cuando Andreas fuerza el avión directamente desde los 2.000 metros de altura hasta el fondo de un pequeño valle. Los gritos quedan grabados.

La respiración del copiloto se escucha con toda normalidad y así queda sin valor las teorías de que hubiera fallecido o se hubiera desmayado como causa del siniestro.




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