MOTIVOS POR LOS QUE NO LE INTERESA A USTED MORIRSE

Morirse es un mal negocio. Y no sólo por las implicaciones y afectos personales que supone la pérdida de un ser querido, sino también para el bolsillo. Según el último estudio de la OCU realizado en 31 ciudades españolas en 2013, un sepelio cuesta de media 3.545 euros, un 56% más que hace diez años y una cifra que en muchas ocasiones «obliga a las familias a pedir ayudas o un crédito para hacer frente a semejante cantidad de dinero», aseguran en PANASEF (Asociación Nacional de Servicios Funerarios).

En un excelente reportaje El Norte de Castilla explica que el ‘negocio’ funerario por suerte, para unos, y por desgracia para otros, siempre tiene clientes. Según fuentes del Instituto Nacional de Estadística, en 2013 la tasa de mortalidad en España cayó con respecto a 2012, ya que el pasado año murieron un total de 389.699 personas, tratándose de 199.488 hombres frente a los 190.211 decesos de mujeres. “Debemos de tener en cuenta que un servicio funerario es algo más que enterrar o incinerar a un familiar que ha fallecido. Nuestros profesionales apoyan y aconsejan a las familias desde el momento en el que se produce el fallecimiento», señala Juan Vicente Sánchez-Araña, presidente de Panasef.

Eso sí, morirse en una ciudad o en otra puede suponer una diferencia económica de hasta 2.000 euros, según el estudio de la OCU. Las ciudades más caras son Barcelona (6.441 euros) y Tarragona (5.323 euros), mientras que Cuenca (2.261 euros), Santa Cruz de Tenerife (2.397 euros) o Las Palmas de Gran Canaria (2.662 euros) lideran la lista de ciudades más económicas. Unos precios que se encarecieron después de que el IVA de estos servicios pasaran del 8% al 21% a finales de 2012. «Los servicios fúnebres son esenciales para la sociedad y el público. El hecho de que el IVA haya subido del ocho al 21 por ciento a fines de 2012 es una barbaridad, y me parece un error de tipo político que se cobre el mismo impuesto que a las discotecas”, asegura Juan Vicente Sánchez-Araña.

 

Otro de los gastos que genera un deceso son las flores. Ramos, centros, coronas… la variedad de arreglos florales es tan amplia como uno quiera y los precios varían mucho dependiendo de dónde se realice la compra. Algo similar ocurre con las esquelas, que han desaparecido en muchos periódicos, y que dependiendo del espacio, y del medio, el precio también es muy diferente, y con las mesas de firma. Todo ello puede tener un precio, según CECUMadrid, de 350 euros. Si la familia opta por el enterramiento tradicional, el alquiler de un nicho durante 10 años cuesta 1.106 euros, mientras que la cremación (310 euros) y el alquiler del columbario (295 euros) es una opción más económica.

Unos costes que hay quien prefiere tener previstos a través de los seguros de decesos. Una tradición familiar que está muy arraigada en España, ya que según Unespa, la patronal de las compañías aseguradoras, 20.478.081 de españoles lo tienen contratado. Eso sí, las cuotas varían mucho, dependiendo de las coberturas, pero las básicas rondan desde los 12 euros por persona al año.




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