ESCALOFRIANTE RELATO DE LA MASACRE DE CONNECTICUT

Eran las 9:30 de la mañana. Pertrechado con tres armas de su madre, Adam Lanza, de 20 años, convirtió el colegio en el que había estudiado de pequeño y en el que ella era maestra en la peor masacre escolar de EEUU. Aunque aún hay datos sin aclarar, las primeras informaciones permiten reconstruir cómo en escasos minutos dos aulas de la idílica escuela de Newtown -situada en una zona boscosa de la localidad- se convirtieron en el escenario del horror.

Antes de dirigirse a la Sandy Hook Elementary School, Lanza mató a su madre, Nancy, en la casa familiar de Newtown (Connecticut), una tranquila localidad de Nueva Inglaterra, de 27.000 habitantes. Según algunas informaciones, le pegó un tiro en el rostro.

Después, tomó tres armas de su progenitora (dos semiautomáticas y un rifle), se montó en el coche de la fallecida y se dirigió al colegio, a unos tres kilómetros de la casa.

La policía ha desmentido este sábado que le dejasen entrar en el colegio esta mañana (inicialmente se había dicho que la directora Dawn Hochsprung, una de las víctimas mortales, le reconoció como el hijo de Nancy y le dejó pasar). «Hemos establecido un punto de entrada. Entró por la fuerza en el colegio», aseguró el teniente Paul Vance en rueda de prensa.

LA MASACRE, EN DOS AULAS ADYACENTES

El tiroteo duró apenas unos minutos -cinco, según Carrie Usher, una profesora que se escondió con sus alumnos en un armario- en los que se oyeron decenas, incluso un centenar, de disparos. Según ha confirmado el teniente Paul Vance, Lanza perpetró la matanza en dos clases adjuntas -según un diario local, ambas de primaria: escolares de seis y siete años- con una macabra precisión: sólo una de las personas que recibieron un disparo resultó herida. Las demás, fallecieron todas: 24 en el acto (18 niños y seis adultos) y dos niños más en el hospital. Este hecho sugiere que los disparos se efectuaron a quemarropa, según una fuente policial.

La directora Hochsprung estaba reunida con otros responsables escolares y un padre cuando se oyeron los disparos. Eran en torno a las 9:30 de la mañana. Una de las primeras llamadas a la policía (la primera se registró, según la policía, a las 9:30) fue de este padre.

«Al principio oímos un montón de niños gritando y después silencio y todo lo que oímos fueron los disparos», relató la terapeuta escolar Diane Day, también presente en la reunión.

Al oír los disparos, la directora y la psicóloga del centro, Mary Sherlach, salieron al vestíbulo del centro. Ellas son dos de las víctimas mortales. La sala de reuniones no tenía cerrojo y una de las profesoras presionó su cuerpo contra la puerta para mantenerla cerrada. Recibió un tiro en la pierna y otro en el brazo. «Fue nuestra heroína», prosiguió Day.

EL RECONOCIMIENTO DE LAS VICTIMAS

Todas las víctimas de la masacre de la escuela de Sandy Hook en Newtown (Connecticut, EEUU) fueron identificadas y los cuerpos fueron retirados del establecimiento escolar por la noche, informó hoy el portavoz de la policía de Connecticut (noreste) Paul Vance.

«La investigación se realizó durante toda la noche. Nuestro objetivo era identificar a todas las víctimas para aliviar a las familias. Nuestros policías trabajaron toda la noche y pudieron identificar a todas las víctimas», dijo a la cadena CBS, indicó AFP.

Luego, los cuerpos fueron retirados de la escuela, agregó, y precisó que los investigadores trabajaron junto al médico forense.

Veinte niños, seis adultos y el tirador murieron el viernes en una escuela de Newtown, una pequeña localidad de Connecticut (noreste), en una de las peores masacres jamás cometidas en un establecimiento escolar en Estados Unidos.




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