URDANGARÍN: «Letizia está detrás de todo lo que nos está pasando»

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin nunca tuvieron una relación cordial con la Princesa de Asturias, pero cuando las informaciones periodísticas empezaron a enfocar al palacete de Pedralbes y otros gastos desmesurados, cuando la trama Nóos empezó a asfixiar a la infanta y su esposo, la cosa se torció definitivamente y ambos apuntaron hacia el mismo lugar: doña Letizia.
En un excelente resumen de El Comercio se entiende el contenido del libro que destapa toda esta historia. Ella, creyó Urdangarin, estaba detrás de las filtraciones. Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta revelan en su libro ‘Urdangarin, un conseguidor en la Corte del Rey Juan Carlos’ (La Esfera de los libros), que acaba de ver la luz, detalles sobre esa relación.
También sobre la del Príncipe y su hermana, excelente hasta la llegada de doña Letizia. La química entre ambos «quedó reducia a la nada cuando entró como un torbellino en escena doña Letizia», el Día de Todos los Santos de 2003, cuando se anunció el compromiso. «Aquel sábado marcó un punto de inflexión en las relaciones entre el príncipe y sus hermanas, que siempre otorgaron a su cuñada la condición de ‘intrusa’», revelan los periodistas en su libro, que subraya que el protagonismo que adquirió la princesa pesó a ambas infantas. Se cuenta ese desencuentro entre unos y otros justo después de narrar con pelos y señales una bronca en la que el Príncipe reprochó sin pelos en la lengua a Urdangarin la compra del chalet de Pedralbes: «Aquí cada uno se paga su casa», le espetó el Príncipe ante la solicitud de ayuda económica.
La animadversión hacia la Princesa Letizia fue una constante y en aumento. Y llegó a su punto culminante cuando la presión mediática ante su imputación convertía a Urdangarin en protagonista de un sinfín de informaciones. Vio entonces la ‘mano negra’ de Letizia con absoluta claridad. «Es periodista, nos tiene manía y seguro que está detrás de lo que está pasando», dicen que llegó a pensar el duque de Palma, que incluso se obsesionó con la princesa. «Urdangarin y la infanta consideraban que doña Letizia quería reinar a toda costa y borrar a su alrededor cualquier elemento que le pudiera hacer sombra», relata el libro. A medida que la madeja iba revelando más detalles sobre la actividad de Urdangarin y a medida que el Rey y el Príncipe apostaban sin paliativos por el divorcio de Iñaki y Cristina, para Letizia las cosas se pusieron más feas. La distancia con las infantas se amplió más y más y éstas ni siquiera le dirigían la palabra. La situación no ha mejorado. «Lo que parece irrecuperable es su relación con su cuñado y su hermana (dice el libro en alusión al Príncipe), a los que él y la Princesa de Asturias han retirado el saludo».
Por supuesto que hubo tiempos mejores. De hecho, fue Urdangarin quien ejerció de cómplice con don Felipe cuando éste compró el anillo de pedida de la Princesa, que se pudo haber pagado con una tarjeta del Nóos. Diego Torres, el socio del exjugador de balonmano, ha contado a quien quisiera escucharle cómo sucedió todo: «El Príncipe eligió el anillo de pedida por catálogo en Suárez y luego encargó a su cuñado que fuera a recogerlo a la sucursal que la joyería tiene en el paseo de Gracia de Barcelona. Iñaki me pidió que le acompañara y yo le dije que lo pagásemos con la tarjeta de Nóos, a él le pareció bien y así lo hicimos». Añade Torres que Urdangarin nunca llegó a cobrarle el anillo, cuyo precio ronda los 3.000 euros, a don Felipe. Claro que ni la Policía ni la Fiscalía Anticorrupción han dado con la factura del anillo que Torres dijo haber guardado.




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